Carlos Sotelo: “La transición a la movilidad eléctrica está siendo demasiado lenta”

El Fundador y CEO de Silence, analiza para Prensa Ibérica el futuro de la movilidad eléctrica y el desarrollo sostenible de las ciudades del futuro.

Carlos Sotelo empezó siendo de esos que daba gas a fondo. Piloto y amante de la gasolina allá en los años 90. Fue protagonista en la competición, siendo uno de los mejores españoles en al Rally Dakar. Hoy es el CEO y fundador de la marca de motos eléctricas Silence, un proyecto 100% nacional que está llamado a ser uno de los puntales para el desarrollo de la movilidad sostenible en nuestro país. Ingeniero técnico industrial por la UPC, fue director en Europa de Vmoto e.max de 2008 a 2012, momento en que creó Scutum CO., la empresa de motos eléctricas que acabó dando vida a Silence Urban Ecomobility.

Esta semana, desde el suplemento Activos que realizan conjuntamente las cabeceras del Grupo Prensa Ibérica, Levante y El Periódico de Catalunya, repasamos con Carlos Sotelo el futuro y el presente de la movilidad eléctrica en nuestro país.

Ferviente defensor de este concepto, apuesta por un entorno más sostenible en la ciudades ofreciendo soluciones y apostando por la tecnología propia. Su producto es bueno, y de hecho son los que producen los esúteres eléctricos para Seat. Acaba de abrir su flagship en el centro de Barcelona, y advierte que las ciudades afrontan un momento crítico en el que hay que tomar decisiones políticas con cabeza. “No necesitamos decisiones que a veces, a lo único que llevan es a hacer unas fotos y a decir que estamos haciendo unos esfuerzos muy grandes, cuando realmente no están haciendo nada“.

Sotelo es optimista de cara al futuro de la movilidad

¿Cómo ve el cambio que están sufriendo las ciudades y qué papel juega la movilidad sostenible que predica?

Soy un defensor de las ciudades. Y pienso que la transformación de la movilidad debe empezar por ahí. Es urgente y necesaria. No es lógico asumir una masificación de vehículos de combustión por el centro de la ciudad. Aunque eso no quita que sea crítico con lo que se está haciendo en muchos lugares, con la manera en que se aborda el tema.

No se trata de echar a los vehículos privados de las ciudades, se trata de echar a los vehículos contaminantes. Lo que hay que hacer es que se conviertan en eléctricos. La movilidad sostenible es totalmente inclusiva, pero debe ser coherente. Llevo en este proyecto de movilidad eléctrica desde el 2012, y pienso que se está yendo muy despacio. Esta transición a la movilidad cero emisiones está siendo lenta. Espero que a partir de ahora se tome más conciencia desde la clase política, desde los gobernantes, para que todo esto se acelere. Y se haga de una forma rápida, eficaz y eficiente. Pienso que aquí falta mucha eficiencia.

Deben tomarse decisiones con cabeza. No hay que poner un parche en un reventón, hay que cambiar la rueda. El parche es solo para cuando se deshincha. Aquí no valen ir poniendo parches, que se ha visto que es lo que han hecho hasta ahora.

¿Cree que el modelo de Silence es exportable a todas las ciudades?

Sí. Sobre todo porque es escalable. Desde nuestra flagship store vamos a desarrollar otras para que puedan estar en todas las ciudades, primero de Europa y después ojalá, del mundo. Sería un retro más amplio, pero ¿por qué no? Ofertamos la movilidad que pienso debe existir en todas las ciudades.

Carlos Sotelo apuesta por la movilidad,

Creo que la apuesta de la movilidad es para las ciudades y las áreas metropolitanas, sobre todo, con vehículos que circulan de 80 a 100 kilómetros por hora y de cero emisiones. Hacia ahí es hacia dónde hay que ir para que sus habitantes puedan vivir con seguridad en cuanto a la calidad del aire, en cuanto al ruido, en cuanto a lo que realmente es la calidad de vida. En los últimos 20 años estamos sufriendo la masificación de la movilidad. Todos lo vemos, pero ahora nos hemos dado cuenta de la dimensión.

Si tú pones un coche en marcha en un parking cerrado, de cuatro por cuatro metros, y cierras la puerta, te mueres en 15 minutos como mucho.

Entonces, según usted, ¿estamos en ese momento del garaje?

Totalmente . En este momento hay circulando en el mundo más de mil millones de coches de combustión. Hemos hecho del mundo un garaje donde hemos puesto un coche con el motor en marcha. Y no uno, sino mil millones de coches, y en muchas zonas están concentrados. Parece radical, pero la combustión acaba matando.

¿Qué piensa de los problemas que se están detectando que afectan a la distribución tecnológica, como el de los chips?

Tenemos una balanza muy desequilibrada, que obedece a otra mala gestión de nuestros gobiernos europeos. Hay gran desequilibrio entre la exportación-importación con los países asiáticos, concretamente con China. Tenemos un déficit comercial muy grande, y esto se ha producido a raíz de no saber dónde se tienen que ubicar las fábricas.

Las plantas tienen que estar repartidas por todo el territorio mundial. Las fábricas no se pueden situar solamente en Asia. Es una muestra más de la desestabilización que hay en el mundo. Es una globalización a pecho descubierto, que no puede ser. Creo que en Europa nos hemos dado cuenta ahora, a base de sufrir la pobreza en la que nos están metiendo los gobernantes, que no podemos dejar la industria que se vaya a Asia.

La escasez de chips es un ejemplo.

Repito, los temas de desabastecimiento llegan por mala gestión de nuestros políticos. Nos teníamos que globalizar, sí, pero no vale todo. Ahora estamos pagando ese precio.

Volviendo a la movilidad urbana. ¿Piensa que las ciudades aplican políticas correctas?

Hombre, creo que lo primero que hay que hacer es detectar cuáles son los problemas de los ciudadanos. No vale decir que el problema eres tú, que vas con tu coche. No vale que decir que me cargo todos los coches porque sí, porque así saco la Kodak, y hago la foto para mis votantes. Primero pongámonos de acuerdo todos en detectar esos problemas.

Que son…

Hay dos. La polución y el ruido. ¿Y qué hay que hacer? Pues si no soy muy tonto, sacar todo lo que poluciona, sean taxis, sean autobuses, sean coches privados, pero todos. No vale sacar solamente a unos. Saquemos el problema de la polución y después saquemos el problema del ruido. ¿Quién hace ruido? Lo mismo los coches que son de combustión, o los autobuses que son de combustible y las furgonetas de reparto.

¿Hay que regular los actores de la nueva movilidad urbana?

Bueno. Es lo que decía. El tema es que si no tienen claros los problemas de la ciudad, ¿cómo van a solucionar eso? Es casi imposible. Sobre todo porque aparecen otro tipo de artefactos y tienes que circular por unas ciudades que, no nos engañemos, no están dimensionadas para tantos tipos de vehículos. Personas a 5 por hora, patinetes a 15, bicicletas a 30 vehículos privados y autobuses y taxis a 50. No hay tanto espacio, señores.

La solución no son las bicicletas, solo lo son para el centro de las ciudades. En el centro de la ciudad las personas se pueden transportar en bicicleta, en patinete, pero yo creo que la solución no es la bicicleta. El problema de las ciudades son las áreas metropolitanas. Las familias se están yendo a vivir a las afueras de las ciudades. No se va a venir a la ciudad en bici desde 15-20 kilómetros cada día. Creo que no se trata de este modelo, se trata de un modelo sostenible y de un modelo cero emisiones.

¿Qué propone desde Silence?

Nosotros creemos mucho en unos vehículos respetuosos y, además, unos intercambios de baterías. Nosotros queremos ponerlo en marcha el año que viene. Un sistema de intercambio de baterías. Es decir que en el área metropolitana haya un lugar en el que tú puedas cambiarte la batería, sin precisar un tiempo de recarga, y además eso permite que el acceso al vehículo eléctrico sea mucho más económico porque no tienes que comprar la batería. Es un buen modelo, pero todo dependerá de cuánto tardemos en desarrollarlo. Es un modelo que necesita mucha infraestructura y queremos iniciar en 2025.

¿Infraestructura pública o privada?

Me encantaría que fuera público privada. Creo que desde el Ministerio de Industria España tiene el reto de la transformación de la movilidad. Y ojalá que nuestro sistema se entienda desde el Ministerio de Industria y se apoye. 

¿Cree que los políticos están remando en la misma dirección?

Creo que los gobiernos están yendo despacio. La pandemia nos ha enseñado la bandera roja, y es el momento de replantear muchas cosas y apostar por otro tipo de movilidad. Quiero pensar que los Ministerios de Transición Ecológica Ecológica y el de Industria, los dos más importantes que hay en España, tienen que apostar por proyectos, por proyectos españoles, por proyectos de aquí, sobre todo en lo referente a la transformación de las ciudades.

La fábrica de Silence.

Creo que lo harán y España va a poder dar un salto poder liderar en movilidad. Ese sería parte de mi sueño. Es algo clave. Porque lo va a intentar Francia y lo va a intentar Alemania. Y es lo que deberá intentar España. Y ahí las empresas nacionales van a jugar un papel decisivo.

¿Ve necesarios los planes de apoyo?

Creo que es fundamental que exista una equivalencia. No sé si se tienen que plasmar en forma de ayuda. Pienso que los gobiernos pueden ayudar la matriculación de vehículos eléctrico, pero no están penalizando la matriculación de vehículos contaminantes. Creo que hay una desproporción entre los vehículos eléctricos o los vehículos cero emisiones con los vehículos de contaminantes. Esto es lo que tendrían nivelar, igualar o subvencionar los gobiernos. Creo que debe haber una transición mucho más rápida de lo que se está haciendo.

Un plan como el Moves o el Renove?

Tendría que ser un plan bien hecho, un plan lógico. Hemos sufrido el plan Moves en que una comunidad no todavía lo había dado de alta y sí en otra comunidad. Los clientes realmente han ido un poco perdidos con estos planes. Creo que es mucho más sencillo hacer algo con sentido común. En esta vida tenemos que empezar a aplicar mucho más el sentido común. ¿Cuál es el objetivo que es que los ciudadanos adquieran vehículos de cero emisiones? Para que realmente la plataforma para canalizar estas ayudas sea mucho más sencilla y mucho más eficiente. Y teniendo en cuenta todo el tema de las infraestructuras.

¿Cómo ha afrontado Silence este 2020 tan extraño en todos los sentidos?

Bueno, pues la verdad es que hemos afrontado la pandemia, como la mayoría de compañías, con mucha incertidumbre. Con nuevos retos como fue tener la fábrica parada desde el 15 de marzo al 15 de mayo, lo que supuso entrar toda la compañía en un ERTE más de 160 personas. Toca gestionar minuto a minuto y ver que las cosas no son imposibles. La pandemia ha sido como poner una nueva barrera delante, una barrera más que hay que romper. Creo que hemos conseguido salvar la situación bastante bien. La verdad es que tengo que reconocer que todas las personas de la compañía aceptaron el reto de la pandemia y han sabido estar a la altura.

El incendio en la fábrica de Silence,

Y además, sufrieron un incendio, ¿no?

Hasta verano hemos estado progresivamente reiniciando, reiniciando la actividad. A día de hoy, como todos sabéis, por desgracia, no solo sufrimos la primera ola de la pandemia y la segunda ola a partir de septiembre octubre de la pandemia, con varias tiendas en las que estábamos vendiendo forma importante como en París, Berlín y Roma, que se han ido abriendo y cerrando. También en la que hemos tenido que ir adaptando nuestras producciones a las necesidades de nuestros distribuidores. Con todo ello sufrimos un incendio que calcinó las instalaciones de Molins de Rei en las que fabricábamos y montábamos nuestros battery packs. Después de 35 días hemos logramos reanudar la producción, iniciándola con las motos que ya iban para la marca Seat, y estamos muy contentos de salvar un año para olvidar.

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