Gianluca De Ficchy: “Ni asignando un modelo nuevo la planta de BCN habría sido rentable”

El máximo responsable de la marca japonesa achaca a la sobrecapacidad de producción mundial de la marca la decisión de prescindir de Zona Franca

Nissan decidió echar el cierre a sus plantas en Catalunya el pasado 28 de mayo. Makoto Uchida dictó sentencia para la planta de Zona Franca y sus centros asociados de Sant Andreu y Montcada, y desde entonces los trabajadores han intensificado sus protestas del mismo modo que desde las instituciones se han lamentado sobre la situación.

El cierre de Nissan deja a más de 20.000 familias en el abismo. la marca quiere completar la negociación, que se ha iniciado hoy mismo, antes de que finalice el año. Desde El Periódico de Catalunya y Prensa Ibérica hemos tenido la oportunidad de entrevistar al presidente de Nissan Europa, Gianluca De Ficchy, quien nos ha comentado los motivos por los que la compañía ha optado por echar el cierre en Catalunya. La sobreproducción mundial de la marca, la salida de Daimler de la producción de su pickup en Zona Franca, y la consecuente baja productividad de la factoría han sellado el ataud de Nissan en Zona Franca.

– ¿Qué es lo que les ha llevado a la decisión de cerrar?

Hemos realizado un análisis importante del futuro de la planta de Barcelona. Es un estudio que se inició hace ya varios meses que nos ha llevado a revisar todas las posibles alternativas para el futuro industrial de la Zona Franca y todas las operaciones relacionadas con la planta.

Este estudio se inició hace meses y que todo se aceleró a raíz de la decisión de Daimler de interrumpir la producción de la pick up Clase X que es estaba fabricando en Barcelona. Esto nos ha llevado a acelerar todo el proceso. Teniendo en cuenta todas las alternativas posibles y todas las ayudas proporcionadas por los gobiernos, y las inversiones necesarias para adaptar la planta a la normativa futura y garantizar la competitividad, hemos descubierto que no hay soluciones alternativas para el futuro. Por eso hemos llegado a la conclusión que no había alternativas para el futuro de la planta. El grupo ha expresado su intención de iniciar un proceso de consultas encaminado al cierre de la planta y todas sus actividades sino también Sant Andreu y Montcada y todas las funciones asociadas incluidas compras, investigación y desarrollo.

Planta de Nissan en Zona Franca.

– ¿Cuando tienen intención de echar el cierre?

La intención es detener las actividades a partir de diciembre de 2020 y lo más importante es que esa conclusión a la que hemos llegado es el resultado de un análisis muy exhaustivo de los resultados del grupo en el mundo entero. El grupo ha dedicado mucho tiempo a intentar entender los problemas relacionados con la sobrecapacidad, algo que no solamente está produciéndose a escala regional sino también global, y una de las conclusiones del estudio es que no había alternativas para la planta de Barcelona. No es un estudio solo de la división de Europa sino que es de grupo completo.

No es una decisión regional, ni mucho menos, porque ha habido muchos comentarios para encontrar otras ideas y opciones dentro del grupo. El grupo es entidad única y los estudios se han hecho dentro del comité ejecutivo de Nissan y también en el consejo de dirección, quiero insistir que esta es una decisión del grupo en su conjunto. La región que yo represento sigue la misma dirección.

-Las cifras que se barajan de unos 1.450 millones de euros para cerrar la planta son elevadas. ¿Prefieren cerrar a buscar una salida?

No hago comentarios a las cifras que he leído en los últimos días. Las cifras que he visto hasta hoy no corresponden necesariamente con la realidad. Lo único que puedo decir es que la intención de proceder a cerrar la planta no es fácil de tomar, es una decisión cara, pero hemos tenido en cuenta todos los elementos del estudio. La continuidad también y las alternativas posibles, como el cierre, que al final es la opción que hemos elegido. En este análisis los costes asociados que hemos calculado también se han tenido en cuenta y como conclusión es que no había solución alternativa viable que permitiera la continuidad.

– Se escudan en la baja productividad, pero en estos años no han asignado nuevos modelos. ¿Se podría haber salvado la planta con nuevas asignaciones?

La razón de conjunto es que tras analizar las posibles alternativas de asignar un único modelo nuevo, ni siquiera haciendo eso, la planta sería rentable. Hay que tener en cuenta que la capacidad de producción que tenemos en el mundo entero es excesiva y también en Europa, con mucho. Teniendo en cuenta la tasa de uso de la planta que está entre 20 y 24%, y viendo que en los próximos años esa tasa de ocupación hubiese caído todavía más. Además, viendo el mercado, la asignación de un nuevo modelo tampoco hubiera llevado a unas circunstancias en que la capacidad hubiera sido suficiente para que la fábrica fuese sostenible.

El problema es que no hay suficiente necesidad de producción en el mundo para salvar esa sobrecapacidad que tenemos, y se tiene que reducir. No había solución sostenible y viable.

Nissan eNV200.

– ¿Se han llegado a plantear las propuestas de los gobiernos catalán y español? ¿O no las han tenido en cuenta?

No es cierto que no les hayamos dado respuesta. Hemos tenido conversaciones constantes y muy transparentes con las autoridades catalanas y del gobierno central, hemos celebrado varias reuniones con el gobierno para revisar las condiciones en la que hubiéramos podido continuar las actividades en caso de ser posible y hemos tenido un amplio debate sobre las medidas de apoyo del gobierno. Quisiera dar las gracias al gobierno por todos los esfuerzos que han dedicado y el apoyo para la posible asignación de un modelo en el futuro. Las ayudas de las administraciones se han debatido y se han tenido en cuenta también en los estudios que hemos realizado. Pero repito, ni siquiera teniendo en cuenta esas ayudas el resultado del estudio sigue siendo que no había una solución alternativa posible.

– Hace unos meses vino para anunciar nuevas inversiones, con un nuevo taller de pintura y mejoras. ¿Cómo se pasa de eso a un cierre?

Aquí ha que tener en cuenta dos cosas. Hace unos meses se celebraron unas negociaciones preliminares con los sindicatos en las que estábamos haciendo unas previsiones de evolución de la planta con una producción de entre 60.000 y 70.000 vehículos anuales. También estábamos hablando de reestructurar la planta y eso afectaba entre 600 y 700 personas.

En esos momentos la hipótesis con la que trabajábamos es que la planta estuviese fabricando la furgoneta eléctrica eNV200 más la pick up para Nissan, Daimler y Renault, y teníamos la previsión de invertir en el futuro en dos elementos principales, un nuevo taller de pintura y para las nuevas motorizaciones con la norma Euro6d para la pick up. Dijimos que veíamos la continuidad de la planta en función del supuesto de que se fabricara allí furgoneta eléctrica y las pick up.  Con esa producción era viable. Y por eso empezamos a hacer esas inversiones.

¿A partir de este punt,o qué pasó? Daimler anunció que se iba a interrumpir la producción de la Clase X a partir de mayo de 2020. Esta conclusión de Daimler, con quien fabricábamos la pickup y que representaba el 50% de la producción, alteró las cosas y con esos niveles productivos ya la planta no hubiera sido sostenible en cuanto a absorción de costes.

Por eso volvimos a venir para presentar al comité de empresa, sindicatos y a la dirección de la planta la decisión de Daimler. Ahí ya dijimos claramente a todos los implicados que era una decisión muy compleja para nosotros y que teníamos que iniciar un estudio más profundo para ver qué alternativas habría para la planta. Presentarlas antes del verano. Cuando Daimler anunció que dejaba de producir la pickup, la planta dejó de ser viable. Teníamos que encontrar una solución alternativa y nos comprometimos a comunicar el resultado del estudio antes de finales de julio.

Al presentar la compañía el plan a medio plazo en mayo, y viendo el estudio que estábamos haciendo, se vio que es un resultado negativo,  porque viendo el exceso de capacidad productiva que tenemos en el mundo entero, no hemos encontrado otra solución para que la planta sea sostenible.

Producción de las pick-up en Zona Franca.

– Pero antes de que eso sucediera ya se habían llevado la producción de la NV200 de combustión…

La planta produce la eNV200 para Nissan en BCN y antes ya se tomó la decisión que no estaba relacionada con los vehículos eléctricos. Hace tiempo que nos concentramos en la env200 y la pickup

– ¿Qué futuro tienen sus plantas en Avila y Cantabria? ¿Pasarán a la órbita de Renault?

El estudio solo afectaba a la Zona Franca y a sus centros de Sant Andreu y Montcada. Avila y Cantabria no están para nada afectadas por este estudio porque tienen su propio plan industrial que es independiente de las actividades de Barcelona. No están implicadas. Se gestiona desde Nissan y vamos a seguir gestionándolas en el futuro, son plantas que dan servicio también al grupo y al negocio de Renault, forman parte de la sinergias de la alianza, pero la gestión es de Nissan.

-¿Van ayudar a buscar algún inversor externo para la planta de BCN?

No. En estos momentos la prioridad es iniciar un proceso de consultas que ha empezado ya, para compartir las conclusiones del estudio. Hoy tenemos previsto implicar a todos los interlocutores para avanzar en ese proceso y compartir la intención de cerrar la planta. En el estudio que hemos hecho no hemos incluido ninguna otra alternativa.

– Europa parece que queda en un segundo plano para Nissan, y dejan en manos de los SUV la fuerza solo en Sunderland… una planta que queda fuera de la Unión Europea. ¿Es arriesgado, no?

Ha habido muchos rumores en cuanto a la presencia de Nissan en Europa en el futuro. Hemos sido claros en el plan a medio plazo y queremos seguir estando presentes en Europa.  Queremos estar en el futuro concentrándonos en nuestros modelos más importantes que son los SUVs y los crossovers. Esa es la intención de posicionamiento.

Hay dos cosas distintas. Una es desde la perspectiva industrial y el segundo es la incertidumbres que vemos en cuanto a las actividades que estamos realizando. La primera consideración es que cuando analizamos las posibilidades de BCN hemos visto todas las opciones y la conclusión es el cierre, Sunderland es una planta grande y muy productiva, con mucha experiencia y cualquier decisión de hacer un traslado de producción no habría sido fácil, ni sencillo.

Operarios en la planta de Sunderland (Inglaterra)

Conscientes de que la presencia en el Reino Unido en la perspectiva de nuestra huella geográfica industrial es sostenible. De cara al futuro solo será positivo si las nuevas condiciones del futuro acuerdo comercial que se está debatiendo entre Reino Unido y la Unión Europa son sostenibles, teniendo en cuenta los acuerdos de las zonas de libre comercio.

Si no se pueden mantener unas condiciones similares a las existentes en cuanto al acuerdo de comercio, no sería sostenible. Animamos a las autoridades a que lleguen a ese acuerdo. Si no, quiero se claro, cualquier resultado posible que pueda recaer en un equivalente a las relaciones con la OMC (Organización Mundial de Comercio) no llevará a una situación económica sostenible para las actividades económicas de Nissan.

Actualmente estamos fabricando en Sunderland el Qashqai, el Juke y el Leaf. El 70% de los volúmenes fabricados allí se están exportando a la Unión Europea. Pueden imaginar que si mañana hubiera impuestos de exportación del 10% para los vehículos de Sunderland la ecuación económica no sería posible.

– ¿Han perdido mucho en la Zona Franca en los dos últimos años?

No revelamos cifras. La utilización de la planta no ha sido muy elevada en el pasado. Pero el problema no es el pasado sino el futuro. Cuando vemos el porcentaje de uso de la planta es lo más preocupante. Eso es lo que hemos tenido más en cuenta.

– ¿Cómo puede explicarlo a los trabajadores?

Al analizar la situación actual no resulta nada fácil tomar una decisión tan compleja como ésta. No es que tenga nada que ver con la calidad de la producción en Barcelona, ni con la calidad de los empleados, ni tampoco como ya dije cuando vine a presentar las inversiones de futuro. La intención de la empresa era tener en cuenta el valor de todos aquellos que trabajan en la fábrica y hacer honor a lo que habían demostrado en el pasado. Esperábamos los mismos resultados siguieran en el futuro.

Protesta de los trabajadores de Nissan.

Por desgracia las circunstancias del mercado a las que hemos tenido que enfrentarnos y al porcentaje de uso de la planta, la capacidad no iba a ser sostenible. Es una decisión muy difícil que hemos revisado en varias ocasiones. La hemos evaluado desde muchos ángulos.

Por desgracia, cuando tenemos que abordar el problema de la sobrecapacidad significativa que tenemos en el conjunto de nuestras fábricas y la necesidad de reducir, la planta sufre esos problemas. Ha sido muy difícil, una decisión que hemos adoptado teniendo en cuenta un enorme respeto por las implicaciones que tendrá en las personas. Queremos respetarlos y durante todo el proceso de consultas trabajaremos en base a ese respeto teniendo en cuenta lo difícil que va a ser para ellos y sus familias. Es algo que comprendemos. Es difícil también para nosotros. Comprendo la frustración que todo ello puede generar y queremos avanzar de la mejor manera.

– Pero indicar solo que es por un problema de baja utilización, no es muy justo para los trabajadores…

Quiero reiterar que hemos hecho un estudio y hemos decidido en función de los resultados obtenidos. Estoy de acuerdo en que la situación general de la planta no es algo que derive de las decisiones de los empleados, pero el exceso de capacidad productiva es un hecho. Y por desgracia lo tenemos. Tenemos una capacidad de producción de siete millones de vehículos y las previsiones de futuro que tenemos es unas ventas de cinco millones. 

Es un problema que había que abordar a escala mundial, y el grupo ha decidido analizarlo en las distintas regiones. Las conclusiones no son fáciles de comprender ni tampoco de comunicar. Pero hemos tenido que garantizar la supervivencia del grupo para el futuro y la sostenibilidad del negocio visto los volúmenes que tenemos entre manos. Todo esto no tiene nada que ver con las decisiones que hayan tomado los empleados ni con la calidad de su trabajo.

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