Citroën 2CV: Hace 30 años que salió de fábrica la última unidad de este icono

El 2CV es uno de los grandes iconos de la historia del automóvil y continúa siendo un símbolo de libertad, fascinación por la cultura francesa y aventura

Marina Baranova » 11 de septiembre, 2020

Hace treinta años, el 27 de julio de 1990, el último 2CV salió de la cadena de montaje de Mangualde, Portugal. Este mítico modelo inició su historia de éxito en el Salón del Automóvil de París de 1948, donde se presentó por primera vez y donde llamó la atención por su original diseño, su versatilidad, su economía y sus avanzadas innovaciones tecnológicas, entre las que destacó la tracción delantera, la suspensión elástica y el motor de dos cilindros refrigerado por aire. Tras su presentación, este modelo registró tantos pedidos que se convirtió rápidamente en parte integrante de la sociedad y con el paso del tiempo, en uno de los grandes iconos de la historia del automóvil.

El legendario Citroën 2CV se creó pensando en un público muy amplio y en un momento en el que los vehículos eran todavía un objeto de lujo. Era un pequeño vehículo económico con características innovadoras pensado para responder a las necesidades de la época. De este modo, conquistó a las masas y en 1990 la totalidad de ejemplares vendidos superaba los 5,1 millones.

El prototipo TPV “Toute Petite Voiture”

A mitad de la década de 1930, la firma francesa comenzó a desarrollar un coche económico, el futuro Citroën 2CV. Este automóvil debía ser pequeño, capaz de circular por cualquier parte y de transportar cualquier cosa, barato y económico de uso. Es más, estas fueron las instrucciones transmitidas por el Director General al ingeniero André Lefèbvre, que en aquel entonces era el responsable máximo de desarrollo en Citroën: “Pon a tu equipo a trabajar en el diseño de un coche que pueda transportar a dos campesinos/as con sus zuecos, 50 kilos de patatas o una barrica de vino a una velocidad máxima de 60 kilómetros por hora y con un consumo de tres litros cada 100 kilómetros”.

Gracias a sus características, la “Toute Petite Voiture” fue un coche para todos/as, tanto en el ámbito urbano como en el rural. El proyecto se finalizó en 1939 y debía presentarse ese mismo año, pero al estallar la Segunda Guerra Mundial, el Salón de París fue suspendido y los 250 prototipos construidos fueron destruidos, aunque unas pocas unidades fueron ocultadas a las fuerzas invasoras alemanas.

El prototipo del Citroën 2CV | Foto: Citroën
El prototipo del Citroën 2CV | Foto: Citroën

El Citroën 2CV

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, Citroën volvió a retomar el proyecto, de modo que el 2CV, totalmente rediseñado en relación con el TPV, se presentó finalmente el 7 de octubre de 1948 en el Salón del Automóvil de París. Era un coche sin pretensiones, espacioso y económico que conquistó al público de manera inmediata, convirtiéndose en la expresión de una nueva filosofía de transporte individual y en un símbolo de la libertad y la alegría de vivir.

No obstante, debido a la escasez de materias primas, la firma francesa únicamente podía garantizar, inicialmente, una producción limitada, lo que generó listas de espera superiores a los seis años. En cuanto al precio de venta del vehículo, era muy bajo, al igual que sus costes de uso, gracias a la sencillez tecnológica que le caracterizaba.

Respecto a la parte mecánica, el 2CV equipaba un motor bóxer bicilíndrico refrigerado por aire y con una cilindrada inicial de 375 c.c que desarrollaba 9 caballos de potencia (6,6 kW) y estaba acoplado de serie, por primera vez en un coche de la marca, a una caja de cambios de 4 marchas. A esta versión inicial le sucedieron numerosas evoluciones como, por ejemplo, el motor de 602 c.c incorporado en el Citroën 2CV6 de 1970, que desarrollaba ya 28 caballos (21 kW). Cabe destacar que la primera versión del 2CV conseguía con sus 9 cv una velocidad máxima de 70 km/h, mientras que los últimos modelos, con 29 cv, alcanzaban una velocidad máxima de 113 km/h.

El Citroën 2CV | Foto: Citroën
El Citroën 2CV | Foto: Citroën

El Citroën 2CV furgoneta

La furgoneta basada en el 2CV se lanzó al mercado durante la primavera de 1951. Este vehículo difería de la berlina a partir del montante central, donde comenzaba una espaciosa zona de carga en forma de caja. La furgoneta ofrecía una gran facilidad de carga gracias a las dos puertas batientes traseras, por lo que fue empleada por un sinfín de servicios públicos en toda Europa, incluyendo a España.

El Citroën 2CV furgoneta | Foto: Citroën
El Citroën 2CV furgoneta | Foto: Citroën

Las series especiales del Citroën 2CV

A partir de 1976, se desarrollaron numerosas series especiales del 2CV. La primera, denominada SPOT, se realizó sobre el 2CV Club, con carrocería de color Orange Teneré. Esta serie especial equipaba el motor de 435 cc y, únicamente para Suiza, montaba el de 602 cc. Como esta primera serie especial se vendió tan rápido, Citroën pensó rápidamente en lanzar nuevas series especiales.

En 1981, llegó el Charleston en homenaje a los “felices años 20”. Esta serie especial disponible en amarillo y negro o en burdeos y negro, más tarde se vendió también en una combinación elegante de dos tonos de gris. En 1983 se lanzó la versión France3 y después llegaron el Dolly (1985), el Cocoricò (1986) con decoración tricolor, y el 2CV Spécial Perrier (1988) dotado de nevera. Sin embargo, de todas ellas, la más exitosa fue la Charleston, cuyas ventas permitieron prolongar la vida del 2CV hasta 1990.

Cabe destacar que el 2CV es, actualmente, un vehículo de culto, puesto que continúa siendo un símbolo de libertad, fascinación por la cultura francesa, anticonformismo y aventura.

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