Nissan cierra sus plantas de Barcelona

La clausura de las fábricas deja sin trabajo a cerca de 20.000 personas, entre empleos directos e indirectos. Avila y Cantabria pasarán a Renault

Xavier Pérez / Gabriel Ubieto / Àlex Soler » 28 de mayo, 2020

Nissan echa el cierre de en sus plantas de Catalunya, ubicadas en la Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu, dejando sin trabajo a 3.000 personas de forma directa, cifra que podría incrementarse hasta cerca de 20.000 si se tienen en cuenta las compañías de componentes y servicios que trabajan como proveedores del fabricante japonés. La compañía nipona, que así se lo ha confirmado formalmente al Ministerio de Industria, zanja así cien años de historia de la automoción en España, pues la decisión del actual consejero delegado de Nissan, Makoto Uchida, pone fin a lo que empezó en Cádiz en 1920. De la mano de Ford nació Motor Ibérica y de la mano de Nissan (propietario desde el 1980) acaba en Barcelona.

La decisión era un secreto a voces. Durante las últimas semanas la idea del posible cierre de Barcelona iba tomando forma hasta que este miércoles, tras presentar la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi sus nuevos planes de producción y comerciales, ya quedaba casi asegurado. El consorcio automovilístico anunció zonas geográficas específicas de liderazgo para cada marca, dejando a Renault a cargo de Europa y a Barcelona y a España con muy pocas posibilidades. El Gobierno convocará en los próximos días a Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Consorcio Zona Franca y a las centrales sindicales para analizar conjuntamente la situación y estudiar diferentes escenarios de futuro.

Nissan ha comunicado su decisión a los representantes de los trabajadores en la mañana de este jueves, horas antes del anuncio oficial a la prensa, poco después de las 10 de la mañana en la presentación de resultados del ejercicio del 2019. Las factorías de Nissan en Ávila y Cantabria, que dan trabajo a casi 1.000 personas, se integrarán en la cadena de distribución de las plantas francesas de Renault.

Diapositiva con la que Nissan anunciaba al mundo sus intenciones de cerrar a planta de Barcelona | Foto: NeoMotor
Diapositiva con la que Nissan anunciaba al mundo sus intenciones de cerrar a planta de Barcelona | Foto: NeoMotor

Un largo camino

El cierre en Barcelona es el final de un largo camino de dificultades que la plantilla de Nissan ha podido superar hasta la llegada del coronavirus. Hace meses que la planta catalana va reduciendo su volumen de producción y hace 10 años que no recibe inversiones de calado. Los pocos modelos que producían ahora, la furgoneta eléctrica eNV200, el Renault Alaskan y el Nissan Navara, son lo único que queda tras años reclamando nuevas adjudicaciones y perdiendo modelos por su reasignación a otras plantas o su muerte comercial, como en el caso del Pulsar.

La emergencia sanitaria ha precipitado la reestructuración global de la Alianza Renault-Nissan, que desde hace años ha ido vaciando las plantas en Catalunya. La producción de Zona Franca, otrora la ‘niña bonita’ de los nipones en Europa y el segundo motor de la automoción en España (junto a Seat), operaba antes de la pandemia al 20% de su capacidad. De hecho, cuando se retomó la actividad tras dos meses de parón obligado por el coronavirus, la planta solo puso en marcha la línea de producción encargada de fabricar el Mercedes-Benz Clase X, un pick-up que dejará de producir este mismo mes.

La compañía ya evitó en mayo del año pasado, durante la negociación del último expediente de regulación de empleo (ERE), y que se saldó con 600 prejubilaciones, ofrecer a los trabajadores garantías sólidas de futuro. La crisis de la Covid-19 ha acelerado lo que hace tiempo venía siendo la crónica de una muerte anunciada. 

El camino hasta el cierre

Ahora se abren alternativas y especulaciones. De momento, ha trascendido que será Frank Torres, actual responsable de negocio de Nissan en Rusia, el encargado de liderar el cierre de la planta. Torres es un viejo conocido de la fábrica barcelonesa, encargado entre 2012 y 2013 de pactar un plan de competitividad para la factoría que, entre otras medidas, aplicaba recortes en materia laboral y una nueva escala salarial para los nuevos empleados, que pasaban a cobrar un 20% menos. A cambio recibió la adjudicación de modelos como la eNV200 y el Pulsar. Por aquel entonces, Torres ejercía de director general de Nissan Motor Ibérica.

El futuro de la planta de Zona Franca pasaba por una especialización, concretamente en la electrificación. Caballo de batalla de las automovilísticas. Tras el cierre, asoma la posibilidad de una propuesta de China, algo que se ha estado buscando también a nivel institucional, pero que desde la Alianza Renault-Nissan no estarían dispuestos a aceptar ya que abriría las puertas al gigante asiático en Europa. También se abre la opción de trabajar para otra marca o, incluso, albergar alguna de las nuevas empresas catalanas de movilidad eléctrica en eclosión.

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