Atascos en verano, cómo se producen y cómo evitarlos

Pese a que es una de las principales causas, el exceso de tráfico no es el único desencadenante de una retención kilométrica


El verano es tiempo de vacaciones, operaciones salida y operaciones retorno. Vuelven a ser habituales las retenciones en las salidas de las ciudades así como en las entradas de los pueblos costeros donde se encuentran la mayoría de las segundas residencias.

El atasco básico se produce cuando el número de vehículos en una vía supera la capacidad total que puede soportar la misma. Por ejemplo, un carril de autovía tiene, más o menos, una capacidad máxima de 2.000 vehículos cada hora. En una autovía convencional, de dos carriles por sentido, la capacidad sería de 4.000.

Cuando la densidad del tráfico se acerca al número empiezan los problemas. En la misma autovía, cuando se llegan a los 3.700 vehículos por hora, éstos empiezan a frenar y a disminuir su velocidad. Además, con cada cambio de carril se provoca una reducción importante de la velocidad. En ese momento, los coches circulan muy pegados y una frenada puede desencadenar el efecto letal que termina por causar un atasco.

Efecto acordeón

En circunstancias como las producidas durante una operación salida en verano, los atascos más comunes en las carreteras españolas son causados por el aumento del número de coches en la vía. Sin embargo, existen otro tipo de retenciones que se producen sin la necesidad de que circulen demasiados vehículos por una misma carretera. Normalmente, estos atascos se producen por culpa de una mala práctica de los conductores, de obras en la carretera o por accidentes.

Los atascos en la entrada o la salida de las ciudades son habituales en verano | Foto: Agencias
Los atascos en la entrada o la salida de las ciudades son habituales en verano | Foto: Agencias

Cuando, por seguridad, la DGT aconseja que se debe mantener una distancia mínima entre vehículos, también está intentando prevenir atascos. Cuando un coche circula demasiado cerca de otro y, por el motivo que sea, el de delante frena un poco, se puede desencadenar una retención. En el momento en que no se respeta la distancia de seguridad, este ligero toque de freno sin hueco suficiente para no alterar la velocidad de la marcha genera una efecto acordeón que afecta a todo el tráfico que viene detrás, obligando a todos a bajar más la velocidad hasta tener, incluso, que pararse.

El efecto, entonces, se va propagando por la carretera de una manera más rápida que la capacidad de reacción de los conductores. Por eso, cuanto más atrás, más grave es la retención. En estas ocasiones, los primeros coches no se percatan de nada porque siguen su marcha, pero varios metros atrás puede haber un atasco importante.

Cómo evitarlos

No es fácil evitar los atascos porque se producen en vías muy transitadas que, a veces, son las únicas disponibles para llegar al destino deseado. Sin embargo, hay varias medidas que se pueden tomar para evitar las retenciones. En primer lugar, y como en muchos otros problemas, los conductores deben planificar sus viajes e intentar evitar los días y las horas de mayor densidad del tráfico. Además, en la medida de los posible, hay que tratar de no pasar por las vías más transitadas. Hay que tener en cuenta, además, si habrá obras en la carretera. Para conseguir toda esta información existen aplicaciones móviles y la web de la DGT.

Otra medida, aunque pueda parecer una tontería, es evitar ser cotilla. Muchas veces se producen accidentes, en el mismo sentido de la circulación o en el contrario, que no tendrían que alterar la velocidad de la marcha. Sin embargo, mucha gente frena para pasar despacio por el lugar y ver qué ha pasado. Es entonces cuando esta reducción inesperada de la velocidad puede causar una retención, de nuevo, por el citado efecto acordeón. Si, además, no se respeta la distancia de seguridad, curiosear puede desencadenar un atasco mayúsculo.

Por último, hay que dejar la conducción deportiva y agresiva para los circuitos o los videojuegos. Conducir más rápido, con constantes frenazos, cambios de carril y no respetar de la distancia de seguridad son conductas que provocarán que otros vehículos tengan que reaccionar al respecto, desencadenando una retención. Está demostrado que una conducción eficiente, siguiendo las velocidades recomendadas y con una distancia de seguridad correcta, mejora el funcionamiento conjunto de la vía.

Control de crucero adaptativo

Según un estudio de Ford y la Universidad de Vanderbilt de Nashville, Tennessee, la mayoría de las retenciones son provocadas por los hábitos de conducción de los usuarios de la vía. Sin embargo, aunque admite que eliminarlos es imposible, si reconoce que el uso de sistemas como el control de crucero adaptativo podría aliviar las retenciones.

Simulación de tráfico normal (arriba) y de tráfico con todos los coches usando el control de crucero adaptativo (abajo) | Foto: Ford
Simulación de tráfico normal (arriba) y de tráfico con todos los coches usando el control de crucero adaptativo (abajo) | Foto: Ford

El control de crucero adaptativo, que ya llevan la mayoría de coches nuevos según el estudio, elimina la reacción humana al frenazo, haciendo que el vehículo se adapte a la distancia de seguridad de una forma suave que no repercutiría en problemas de congestión. En una carretera con todos los coches haciendo uso del sistema, el estudio asegura que sería mucho más complicado que se formara un atasco porque cuando un vehículo reacciona a la frenada del coche de delante, inmediatamente, y automáticamente, le sigue el de detrás con la misma suavidad.

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