Cómo cuidar o cambiar la batería del coche, tras el frío y la nieve de Filomena

El frío es el peor enemigo de la batería del coche, y tras el paso de Filomena serán muchos los automovilistas que deberán cambiarla si no logran mantenerla con vida. Atentos a estos consejos

Una de las principales víctimas del paso de Filomena son las baterías del coche, ya que el peor enemigo de este componente mecánico es el frío, afectando directamente a sus componentes y mermando sus propiedades. Por ello se contarán por miles las personas que, tras la ingente caída de nieve por la borrasca, tratarán de arrancar sus vehículos sin éxito. Si es tu caso, ofrecemos útiles consejos sobre cómo cambiar la batería o si todavía está en uso te explicamos cómo conservarla y protegerla del frío de la manera más eficaz posible.

Para saber en qué estado se encuentra la batería puedes utilizar aparatos específicos de medición de energía, o directamente acudir al taller de confianza para que la analicen. Pero si no dispones de ellos y o lo quieres hacer por tu cuenta, tan sólo deberás de poner en marcha el vehículo: si lo hace como siempre y a la primera es que ha superado con éxito las bajas temperaturas y está intacta, pero si le cuesta arrancar y lo hace de modo lento y acompañado de una notable bajada de luz en los indicadores del cuadro de instrumentos e incluso de los pilotos que iluminan el habitáculo, es que la batería se ha descargado notablemente con el paso de Filomena.

Si estás en este segundo caso, todavía estás a tiempo de recuperarla con un buen mantenimiento. Lo primero, será recargarla con un cargador o mantenedor de batería, o simplemente realizando un largo trayecto que le permita regenerar su energía. Probablemente, para poder realizarlo, deberás arrancar antes el coche con unas pinzas. En este reportaje te explicamos cómo hacerlo.

Correcta colocación de los cables en la batería
Correcta colocación de los cables en la batería

Si hemos conseguido regenerarla, hay que mantenerla viva. Teniendo todavía por delante unas gélidas jornadas, lo más recomendable es que resguardemos nuestro coche en un garaje. Si no disponemos de él, podemos recurrir a trucos más caseros como por ejemplo cubrir el motor y la batería con una manta bien gorda, justo por debajo del capó. ¡Eso sí, hay que acordarse de quitarla antes de volver a utilizar el coche!.

Este truco es recomendable principalmente si vas a tener el coche parado un tiempo, a lo que también sumaríamos el consejo de desconectar los bornes para evitar pequeñas perdidas de energía, derivada de componentes de mantenimiento básico. Y, por supuesto, revisar bien que no nos dejamos ninguna luz ni piloto encendido. Aún así, os recomendamos que no dejéis el coche parado mucho tiempo, y más si hace mucho frío, ya que además de la batería se pueden resentir otros elementos mecánicos. Es mejor mantener el coche activo cada poco tiempo.

Cambio de la batería

Si todo lo dicho anteriormente no ha servido, nos tocará cambiar la batería. De nuevo, podemos recurrir a nuestro taller de confianza, o podemos hacerlo por nosotros mismos, al tratarse de una maniobra muy sencilla.

Lo más importante es comprar la recomendada por el fabricante, ya que no todas las baterías sirven para todos los modelos. Cada coche requiere un tamaño, una capacidad en A (amperios), Ah (Amperios-hora) y Voltios (V), específicos. Para saber cuál es compatible con tu vehículo, tan sólo tendrás de mirarlo en el manual de usuario.

Una vez hayas comprado la batería, sólo quedará sustituirla con una maniobra bastante sencilla. Basta con aflojar y liberar los bornes quietando primero el negativo, retirar la antigua batería y poner la nueva, fijando en este caso primero el borne positivo.

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