Cuatro consejos para no romper el embrague

Un correcto uso del embrague puede alargar su funcionamiento incluso durante toda la vida útil del coche, o por el contrario hacer que sea necesario cambiarlo a los pocos kilómetros

Javier Salom » 21 de agosto, 2020

Hace poco analizamos cómo conducir un coche automático para no dañar el sistema. Ahora toca saber cómo actuar correctamente con una caja de cambios manual para no pasar por el taller antes de tiempo.

La duración de un embrague en un cambio manual va a depender principalmente del uso que le demos. Un incorrecto manejo puede hacer que lo tengamos que cambiar incluso con menos de 50.000 kilómetros, mientras que si se maneja de forma adecuada y las condiciones de conducción habituales son favorables, puede llegar a durar toda la vida útil del vehículo.

Estos serían los casos más extremos, ya que por lo general con un uso mixto del coche, el embrague suele cambiarse en torno a los 150.000 kilómetros. Si queremos sobrepasar esta barrera hay que cumplir esta serie de consejos:

  • Desembragar (pisar el pedal del embrague) con contundencia y hasta el fondo
  • Embragar (soltar el pedal) de forma suave y progresiva
  • No dejar el pie posado sobre el pedal cuando no se utilice
  • Soltar el pedal durante las detenciones

Cómo desembragar correctamente

Lo primero que hay que aclarar es que, aunque parezca contradictorio, desembragar es pisar el pedal del embrague, ya que con esta acción se está desacoplando el mecanismo del eje motor. Y la manera correcta de hacerlo es con contundencia y hasta el final de su recorrido. Sólo en ese momento se debe engranar la marcha, ya que si se hace despacio o sin apurar el recorrido, podemos “rascar” cuando tratemos de meter la marcha, lo que supone un gran desgaste para los elementos del mecanismo por el roce.

La foma adecuada de embragar

Una vez se ha introducido la marcha, y al contrario que en la primera acción, se debe soltar el pedal del embrague de forma suave y progresiva para dejar que la marcha se acople correctamente con la velocidad de rotación del motor. Si se suelta de golpe se estará forzando el acoplamiento con lo que sufriremos un “tirón”, que de nuevo supone un gran perjuicio para los elementos de desgaste del embrague. Además, el pedal se debe soltar por completo tras engranar una marcha.

No dejar el pie en el pedal

Una vez se ha engranado la marcha correctamente y soltado el pedal por completo, se debe llevar el pie al reposapiés que los vehículos tienen en el margen izquierdo, junto al pedalier. Así se evita dejarlo encima del pedal, ya que esta es la principal causa de desgaste del embrague. El simple peso del pie sobre el mecanismo ya hace que se mantenga el sistema en un semidesacoplamiento que es fatal para los engranajes del embrague, ya que están en continuo roce.

Soltar el pedal en los semáforos

Otra situación que desgasta muchísimo el embrague, es dejar el pedal pisado cuando se detiene el vehículo en breves periodos de tiempo, como atascos o semáforos. Aunque sea una detención corta, lo ideal es poner el punto muerto y soltar el pedal, ya que si mantenemos la marcha puesta y estamos con el pedal pisado para que no avance el vehículo, estamos forzando el mecanismo en un tiempo totalmente innecesario.

Si cumplimos con estos consejos y manejamos el sistema con delicadeza y eficacia, podemos alargar la vida útil del embrague ahorrándonos los alrededor de mil euros que puede costar la sustitución de este mecanismo.

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