El 45,5% de muertos en carretera estaba bajo los efectos del alcohol

Conducir bajo los efectos del alcohol es peligroso tanto para el propio conductor, como para los ocupantes del vehículo y el resto de usuarios de la vía

Àlex Soler » 15 de noviembre, 2020

Hoy, 15 de noviembre, es el Día Mundial Sin Alcohol, una sustancia que se lleva muy mal con la conducción, como demuestra que el 45,5% de muertos en carretera estaba bajo los efectos del alcohol. Pese a que a legislación española permite un cierto nivel de alcohol en sangre, y hay países en Europa todavía más permisivos que España, la mejor medida para evitar un accidente es, siempre, no beber.

No en vano, según los datos del Instituto Nacional de Toxicología referentes al 2019, un 45,5% de los fallecidos en las carreteras españolas lo hicieron bajo los efectos del alcohol, las drogas o los psicofármacos. Según el estudio, de los 588 conductores fallecidos, 254 estaban bajo los efectos de alguna sustancia. De estos, el 61,8%, 157, dieron positivo en alcohol. “Tenemos un problema con el alcohol”, admitió Pere Navarro, director general de Tráfico, en la presentación del informe en verano antes de prometer y asegurar que la DGT ha hecho “todo” para reducir su consumo. “No podemos con él. El alcohol está estabilizado y sigue presente desde 2012″, añadió Bartolomé Vargas, fiscal de Sala coordinador de Seguridad Vial.

Los efectos del alcohol en la conducción

Pese a que los efectos del alcohol difieren en cada persona, ya que su tolerancia depende de factores como la edad, el sexo o el físico, así como el hábito y la costumbre, los efectos son prácticamente los mismos cuando se consume en cantidad. Según Mapfre, superar los 0,3 gramos de alcohol por litro de sangre, todavía dentro de la cantidad permitida en España, hasta los 0,5, el conductor experimenta una disminución de la agudeza mental y de la capacidad de juicio, así como un incremento de la relajación y ralentización de los movimientos oculares, con la consecuente distorsión de las distancias.

Bebida y conducción nunca deberían ir de la mano
Bebida y conducción nunca deberían ir de la mano

Una vez superados los 0,5 gramos por litro, ya fuera de la ley, arranca la pérdida de concentración y la falta de coordinación. Se pueden producir trastornos de la visión, alteraciones del equilibrio, una mala percepción de la luz roja y sentimientos de euforia, inhibición y sobrevaloración de la propia capacidad. Conducir así es muy peligroso no solo para el conductor, sino para los ocupantes del vehículo y para el resto de usuarios de la vía.

Pasados los 0,8 gramos el estado de embriaguez es muy evidente e importante. Los reflejos están muy perturbados y la capacidad de reacción es significativamente lenta. El conductor es torpe y el rendimiento intelectual se desploma. Desde este nivel en adelante, los síntomas se agudizan hasta producirse, en más de 2,5 gramos, una inconsciencia progresiva que puede derivar en coma etílico, una consecuencia que puede darse incluso antes.

Por todo esto, el alcohol y la conducción nunca deben ir de la mano. El que quiera arriesgar y jugar con su integridad física, lo debe hacer lejos de las carreteras, donde sus acciones no pongan en peligro a otras personas. En caso de acudir en coche a alguna fiesta, cena u otro evento en el que se consuma alcohol, cuando el coronavirus lo permita, se debe evitar su ingesta. En caso de beber, lo mejor es optar por el transporte público o un taxi para volver a casa y recuperar el coche al día siguiente. Asimismo, empresas como Dräger ofrecen alcoholímetros portátiles para medir el nivel de alcohol en aire aspirado, cuyo máximo para conducir es de 0,25, para tomar una decisión u otra según lo que se haya bebido.

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