¿Por qué conducimos por la derecha en España?

En Madrid se conducía por la izquierda hasta 1924, año en el que se obligó a cambiar el sentido de la circulación


El 66% de la población mundial conduce por la derecha, mientras que el resto, aproximadamente unos 60 países, lo hacen por la izquierda. España pertenece al grupo de países que conducen por la derecha, pero debes saber que esto no fue siempre así. Por ejemplo, a principios del siglo XX, en Madrid se circulaba por la izquierda, hasta que en 1924 se aprobó una ley que obligó a los conductores madrileños a circular por la derecha.

Según los indicios que se tienen, todo apunta a que hubo un tiempo en la historia en el que se circuló siempre por la izquierda. En Roma era así, puesto que en 1988 un grupo de arqueólogos descubrió un camino que utilizaron los romanos y comprobaron que los surcos encontrados presentaban un mayor desgaste en el lado izquierdo que en el derecho. Tal como revela la Revista de Tráfico y Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico (DGT), es lógico que se circulara por la izquierda, puesto que al ser la mayoría de las personas diestras, aquellas que iban a caballo tenían libre la mano derecha para defenderse de un posible ataque. Además, los coches de caballos también se movían por la izquierda, porque así los cocheros podían usar la fusta con la mano derecha mientras dirigían a los caballos con la mano izquierda.

La llegada del cambio

Tras la Revolución Francesa (1789) y la posterior llegada de Napoleón Bonaparte se produjeron muchos cambios en Europa que afectaron también a la circulación. El cambio más importante llegó cuando se impuso la marcha por el lado derecho. Muchas personas piensan que esto se debe a que Napoleón era zurdo, pero otras teorías apuntan a que fue una manera de romper con las normas del Antiguo Régimen. Cabe destacar que a partir de este momento, la circulación por la derecha comenzó a extenderse por toda Europa.

Los vehículos de Ford

Estados Unidos fue uno de los primeros países en circular por la derecha, puesto que era lo más cómodo para los colonos que iban hacia el oeste y que conducían carruajes tirados por cuatro o seis caballos. Por aquel entonces, ya no se necesitaba la mano derecha para llevar una espada, de modo que se podía controlar mucho mejor el carro. Sin embargo, esta norma cambió con la llegada de los vehículos a motor. Y es que los fabricantes de automóviles no se pusieron de acuerdo sobre dónde colocar el volante: a la derecha, a la izquierda o al centro. Este debate generó un gran caos circulatorio que ocasionó un gran número de accidentes de tráfico.

Henry Ford fue el responsable de recuperar la conducción por la derecha, puesto que entre 1908 y 1927 vendió más de 15 millones de unidades del Ford T, un vehículo con el volante a la izquierda que marcó un antes y un después en el sector del automóvil por la forma en la que se fabricaba (en cadena) y porque situó definitivamente el volante a la izquierda.

Sin embargo, en Europa la normalización de la conducción por la derecha llegó después de la II Guerra Mundial, cuando la Convención de Ginebra sobre Circulación Vial que tuvo lugar en 1949, ratificada por 95 países, obligó a elegir un sentido de la circulación: “Todos los vehículos que circulen en la misma dirección deberán mantenerse al mismo lado de la carretera; la dirección de la circulación en cada país deberá ser uniforme en todas sus carreteras. Lo anteriormente dispuesto, no impide la aplicación de los reglamentos nacionales relativos a la circulación en dirección única”.

La mayoría de los países europeos optaron por conducir por la derecha, mientras que Gran Bretaña mantuvo la circulación por la izquierda, llegando incluso a importarla a muchas de sus colonias. Actualmente, en Australia o India se continúa conduciendo por la izquierda.

¿Qué pasó en España?

Durante los primeros años del siglo XX en nuestro país no hubo ninguna normativa que regulara el sentido de la circulación, puesto que esta decisión dependía de las autoridades municipales. Por ello, en cada ciudad se circulaba de una manera: en Madrid por la izquierda y en Barcelona por la derecha, por ejemplo.

En 1918 llegó el primer reglamento para regular la circulación de los coches. Este documento establecía la circulación por la derecha, “excepto en los términos municipales de aquellas ciudades cuyos ayuntamientos hayan adoptado disposiciones especiales”. Por lo que en Madrid se siguió conduciendo por la izquierda, a pesar de la gran cantidad de accidentes de tráfico que suponía esta práctica puesto que la mayoría de los vehículos llevaban el volante a la izquierda y porque cuando los madrileños salían de la capital tenían que cambiar su forma de conducir para hacerlo por la derecha.

Esta situación de caos junto al incremento del número de vehículos en la capital llevó en 1924 al entonces gobernador civil y militar de la capital, Juan O’Donnell y Vargas, duque de Tetuán, a emitir un bando para ordenar de forma definitiva la circulación en Madrid: “Desde el 10 de abril próximo venidero todos los vehículos irán por la derecha de las calzadas, tanto en la calles como en las plazas”. Por ello, a partir del 10 de abril de 1924, en nuestro país se ha circulado por la derecha, a pesar de que la regulación estatal no llegó hasta los años 30.

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