¿Por qué las cajas negras serán obligatorias en los coches a partir de 2022?

Estos dispositivos permitirán obtener información sobre la velocidad de conducción, el comportamiento del vehículo, el estado de los sistemas de seguridad y la ubicación del automóvil

Con el objetivo de reducir al máximo el número de muertes en la carretera, el Parlamento Europeo aprobó el pasado mes de abril de 2019 una nueva normativa que obliga a incorporar un paquete de diez sistemas de seguridad en todos los nuevos vehículos que se vendan en el mercado a partir del año 2022 y en todos los nuevos modelos que salgan de fábrica a partir de 2024.

Entre los diez sistemas de seguridad que incluirán los vehículos en un futuro cercano, se encuentran las cajas negras, conocidas generalmente por esclarecer las causas de los accidentes aéreos. Pero, ¿para qué servirán las cajas negras en los coches?, ¿por qué serán obligatorias en 2022?

Las cajas negras que equiparán los vehículos en un par de años emplearán un sistema muy parecido al que se utiliza actualmente en los aviones. De este modo, permitirán obtener información sobre la velocidad de conducción, el comportamiento del vehículo, el estado de los sistemas de seguridad, la ubicación del automóvil, así como de los movimientos de la dirección, la aceleración y la desaceleración.

No obstante, a pesar de todos los datos que recogen, el objetivo de estos nuevos dispositivos no será el de multar a los conductores infractores por sus acciones, ya que las cajas serán anónimas y sólo servirán en caso de siniestro previo. Su finalidad principal será la de analizar los accidentes para desentrañar sus causas y ayudar a las autoridades a mejorar los propios vehículos, analizar el impacto de las campañas de tráfico y modificar las normas de circulación para reducir la siniestralidad. Cabe destacar que esta nueva medida dependerá de la legislación vigente de cada país miembro de la Unión Europea.

¿Cómo funcionan las cajas negras?

En el momento en el que los sensores del vehículo detecten una colisión, la caja negra será capaz en cuestión de milisegundos de organizar y estructurar cuidadosamente todos los datos del incidente en el hardware de la memoria del dispositivo en un formato estandarizado. Acto seguido, para ver los datos almacenados, el investigador tan sólo tendrá que conectar la caja negra a un ordenador.

Según la Unión Europea, el uso de estos dispositivos puede influir positivamente en el comportamiento de los conductores al volante, de modo que si saben que en su vehículo hay instalada una caja negra que lo registra todo, tendrán mucha más precaución a la hora de cometer infracciones como, por ejemplo, excesos de velocidad. No obstante, como los datos de las cajas negras no podrán emplearse como prueba para culpar a un conductor, puesto que serán anónimas y en ellas no aparecerá el número de bastidor completo del vehículo, puede que el comportamiento de los conductores no cambie mucho con respecto al de ahora.

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