¿Qué nivel de conducción autónoma tiene mi coche?

Te mostramos todos los niveles de conducción autónoma que existen para que sepas cuál tiene tu coche

Un coche autónomo es, a grandes rasgos, aquel que puede conducir solo. Ya se habla abiertamente de este tipo de vehículos, pero ¿por qué todavía no están en nuestras carreteras?

Lo primero que hay que decir que el coche totalmente autónomo todavía tardará en llegar, no sólo por la complejidad de desarrollarlo tecnológicamente, sino también porque su llegada supone todo un cambio de paradigma en la conducción, que precisa nuevas leyes e incluso una nueva filosofía de uso del automóvil. Por ello, su desarrollo y comercialización se está realizando por fases y cumpliendo con los distintos niveles que marcó ya en 2015 la Society of Automotive Engineers (SAE), un escrito que se renovó por última vez el 15 de junio de 2021.

Estos son los 5 niveles de conducción autónoma según la SAE

Nivel 0 – Sin automatización de la conducción

El conductor realiza todas las tareas relativas a la conducción sin ningún sistema complejo de ayuda. Con esto nos referimos a que el coche puede hacer uso de tecnología de aviso, como la de ángulo muerto, pero en ningún caso sistemas capaces de controlar cualquier movimiento del vehículo.

Detector de ángulo muerto
Detector de ángulo muerto

Nivel 1 – Asistencia al conductor

Un único sistema de asistencia a la conducción se encarga de controlar la dirección o la aceleración/desaceleración, pero nunca los dos a la vez, mientras que el conductor realiza las demás tareas relativas a la conducción. Un ejemplo de este tipo de asistencia puede ser el control de crucero, que se encarga de mantener la velocidad constante del coche en carretera, o el de ayuda al aparcamiento, que puede controlar la dirección el coche.

Nivel 2 – Automatización parcial de la conducción

Uno o varios sistemas de asistencia a la conducción se encargan de la dirección y la aceleración/desaceleración, mientras que el conductor debe llevar a cabo todos los aspectos restantes de la tarea de conducción. Un ejemplo de este nivel sería la combinación del control de crucero adaptativo con el de ayuda al mantenimiento en el centro del carril. Éste último puede tomar el control de la dirección para, mientras lee las líneas de la carretera, mantener el coche dentro del carril por el que circula.

Sistema de control de crucero adaptativo

Si a estas dos tecnologías les sumas otros sistemas ADAS, gracias a la presencia de sensores, cámaras y radares, el coche puede realizar otras muchas funciones de forma independiente, como aparcar o desaparcar solo, cambiar automáticamente de carril, frenar si hay una emergencia o se cruza un peatón.

Este nivel comenzó ofreciéndose en las marcas más premium, pero ya está completamente extendido por casi todas las firmas del mercado, que anuncian modelos con una conducción ‘semiautónoma’.

Nivel 3 – Automatización de conducción condicionada

Un sistema de conducción automatizada realiza todos los aspectos de laconducción, pero el conductor debe responder adecuadamente a una solicitud de intervención. Es decir, que el coche ya conduce solo, pero el conductor deberá intervenir en una situación en la que el sistema no sepa cómo responder adecuadamente. La persona también deberá hacerse con el mando del vehículo si existe un fallo técnico. Podemos decir por tanto que el coche es autónomo pero la última responsabilidad recae sobre el conductor.

Nivel 3 de conducción autónoma

Nivel 4 – Automatización de conducción alta

Un sistema de conducción automatizada realiza todos los aspectos de la conducción, incluso si el conductor humano no responda adecuadamente a una solicitud de intervención. La gran diferencia con el nivel 3 es precisamente que el humano ya no tiene que responsabilizarse de la conducción en ningún momento y que el coche debe estar preparado para reaccionar por sí mismo y sin intervención humana ante cualquier situación, imprevisto o fallo. Eso sí, al igual que en el nivel 3, los coches de nivel 4 tienen un ámbito de funcionamiento limitado, que normalmente se reduce a las ciudades y a bajas velocidades.

Activación de la conducción autónoma

Nivel 5 – Automatización completa de la conducción

Un sistema de conducción automatizada realiza todos los aspectos de la tarea de la conducción en todas las condiciones posibles. Como las personas ya no intervendrán en nada, el coche carecerá de volante y los pedales, creando un espacio diáfano en el que las personas serán trasladadas allá donde deseen puesto que también se eliminará el límite de uso establecido, pudiendo rodar tanto en ciudad como fuera de ella.

Cuadro explicativo de SAE con las intervenciones del conductor en los distintos niveles de autonomía

¿Qué nivel de autonomía ofrecen los coches de hoy día?

Como hemos comentado anteriormente, la gran mayoría de coches cuentan hoy día con un Nivel 2 de autonomía, gracias a la utilización de sensores, cámaras y radares que habilitan sistemas de ayuda a la conducción como el control de crucero adaptativo, el cambio involuntario de carrily la asistencia para mantenerse en el carril, la asistencia en atascos de tráfico y reconocimiento de señales de tráfico, entre otros.

Como vemos en este cuadro de los distintos niveles de conducción publicado por la SEA, existe un cambio fundamental entre el nivel 2 y 3 de conducción autónoma, ya que en este último el conductor ya no tiene que estar atento a la carretera en todo momento. Puede confiar en el manejo del vehículo y tan sólo intervenir cuando la situación lo requiera.

Sistemas ADAS de ayuda a la conducción
Sistemas ADAS de ayuda a la conducción

Por ello, antes de dar el salto al Nivel 3, en el que la conducción recae prácticamente en el coche, hay que realizar muchos cambios legislativos, sociales y económicos… Todavía no existe un marco jurídico claro en el que se depuren responsabilidades entre el coche autónomo, el conductor y un posible tercer implicado como un peatón. Tampoco se le ha dotado a la máquina de una conciencia clara a la hora de elegir entre salvar las vidas de sus pasajeros o las de terceros implicados si las de unos y otros están en juego, por lo que el conductor incluso en el Nivel 3 debe retomar el control del coche en situaciones críticas. Y a su vez, tampoco está la economía como para encarecer todavía más los coches con los complejos sistemas que hacen falta para registrar su entorno en 3D en tiempo real para poder reaccionar a situaciones imprevistas con gran eficacia.

El Nivel 2 emplea sensores, radares y cámaras para controlar el entorno
El Nivel 2 emplea sensores, radares y cámaras para controlar el entorno

Con todos estos inconvenientes, antes de dar el salto al Nivel 3, se ha creado un estadio intermedio llamado ‘Nivel 2+en el que se amplia al máximo las capacidades de los coches de nivel 2 mediante sistemas ADAS de última generación, que amplían las ayudas al conductor, pero éste sigue siendo quien tiene el control y es el responsable último de la conducción. Tanto es así que, en España por ejemplo, el conductor está obligado a mantener las manos en volante y la atención total en la conducción.

¿Cuándo conducirán solos los coches?

Todavía queda mucho tiempo para que nos olvidemos por completo de conducir, al menos de forma generalizada. Distintos expertos consultados por la SAE coinciden en que “el Nivel 2+ será el que centre la demanda principal por un largo período de tiempo. Habrá algunas soluciones para el Nivel 3 y más allá, pero creemos que esta será una porción marginal del mercado”.

Las dificultades económicas son de las más citadas por parte de los expertos. La crisis generalizada, y reveses puntuales como el coronavirus, los semiconductores y la guerra en Ucrania, son algunos de los factores que han frenado la economía a nivel mundial y que han reducido el nivel adquisitivo de la población media, que no está dispuesta a desembolsar más dinero por un sistema autónomo de conducción, y menos con el esfuerzo que ya han de hacer para adaptarse ala transformación eléctrica del sector. Por todo ello la llegada del Nivel 3 ha visto retrasada su llegada, y no se espera de una forma generalizada por lo menos hasta 2025.

Un claro ejemplo de la complejidad a la hora de popularizar la conducción autónoma se refleja en el lanzamiento del Audi A8. Recuerdo que en su presentación nacional en 2018 el coche tenía tapados una serie de botones en su interior. Cuando preguntamos de qué se trataba, nos dijeron que era la conexión de la conducción autónoma de Nivel 3, pero que estaba inhabilitada porque, si bien el coche ya era capaz de afrontarla tecnológicamente, su uso todavía no era legal. Y en esas nos encontramos todavía.

Primeros países con Nivel 3 de autonomía

Las excepciones sobre uso de la conducción autónoma de Nivel 3 a las que se referían los expertos se centran por el momento en modelos específicos y lugares concretos. Recientemente nos levantamos con la noticia de que Reino Unido, Alemania y Japón permitirán dentro de muy poco que los coches con Nivel 3 circulen libremente por sus carreteras. Más concretamente Reino Unido anunció que modificará su código de circulación para que sea una realidad antes de que finalice este año.

Conducción autónoma en ciudad
Conducción autónoma en ciudad

Eso sí, no es como la imaginamos. Eso de que el coche conduzca solo a toda velocidad mientras vemos una peli en la pantalla, tardará en llegar. Por el momento lo que se va a permitir es que el coche circule por un solo carril, a un máximo de 60 km/h y con el conductor atento a la conducción puesto que deberá retomar el control ante una adversidad, como marca el Nivel 3. Y en caso de accidente, serán los seguros los que se hagan cardo de los daños y no los usuarios, para no tener que depurar responsabilidades entre la máquina y el humano. Es decir, que el Nivel 3 se limita casi por completo a atascos donde se conduce de forma lenta y con continuas interrupciones de la marcha.

Alemania y Japón también están dando los primeros pasos en esta dirección, ya que ambos países cuentan con firmas automovilísticas nacionales con coches dotados del Nivel 3 de autonomía, como es el Audi A8 anteriormente citado o el Mercedes-Benz Clase S por parte de los bávaros, o el Honda Legend de los nipones.

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