Al manillar de la nueva Harley-Davidson LiveWire

Tuvimos la ocasión de probar la primera moto eléctrica de Harley-Davidson, todo un descubrimiento

Una moto es un visado directo a un mundo de sensaciones. Los cinco sentidos interactúan para llevar a los usuarios más allá de la razón. Porque ir en moto es un acto pasional. Y en Harley-Davidson lo saben muy bien. ‘Feel, like & sound’ (sentimiento, imagen y sonido) es una de las máximas de la firma de Milwaukee. Así que cuando abordaron el proyecto de crear su primera moto eléctrica se enfrentaron a un reto mucho más grande que otra marca por todo lo que supone una moto Harley-Davidson. Y después de probarla en la presentación internacional realizada a la prensa en Barcelona podemos asegurar que la LiveWire, el primer modelo eléctrico de la firma estadounidense, es una Harley-Davidson por derecho. ¿No? Sigamos leyendo.

Estéticamente la LiveWire es una moto que entra por la vista. Con un diseño atractivo y concesiones a la tradición de Milwaukee como delatan los retrovisores y los mandos, ‘muy Harley’. Al tratarse de una moto con mimbres ‘futuristas’ no falta el arranque sin llave y la conectividad con el teléfono inteligente a través de la propia aplicación de Harley-Davidson. La posición de conducción es cómoda, permite llevar la espalda erguida pero inclinados hacia delante con un porte deportivo, asidos a un amplio manillar.

La LiveWire cuenta con un diseño futurista y atractivo y con características clásicas de la marca
La LiveWire cuenta con un diseño futurista y atractivo y con características clásicas de la marca

Con el mando en el bolsillo y subidos a su grupa bastará con dar al botón de ‘arranque’ para que el cuadro de instrumentos cobre vida, una pantalla a color de TFT con cuantiosa información. La electrónica es su plato fuerte. Dispone de cuatro modos de conducción como son Rain, Eco, Road y Sport que proponen diversas configuraciones de la entrega de potencia, freno motor, ‘antiwheelie’ (sistema que evita que la rueda delantera se levante al acelerar) y el ABS en curva, entre otros. Pero es que además cuenta con otros tres modos que el usuario puede personalizar a su gusto poniendo cada ayuda a la conducción al nivel de intervención que quiera, es decir, que puede anular el ‘antiwheelie’ o disponer del 100% de potencia ya que en lo cuatro modos preprogramados de fábrica la LiveWire solo ofrece el 85%.

En marcha

Durante la prueba arrancamos con el modo Rain porque la carretera estaba húmeda e inicialmente no animaba a muchas alegrías. Así y todo nos sorprendió la aceleración, ayudados en este caso con el control de tracción. El motor de la LiveWire entrega 105 CV para una moto que pesa 249 kilos en orden de marcha, y son precisamente las ayudas a la conducción las que permiten disfrutar desde el primer momento de una entrega de potencia instantánea aunque modulable a través del acelerador.

La LiveWire sorprende por su aceleración
La LiveWire sorprende por su aceleración

En marcha se conduce como una moto ‘normal’ de 249 kilos, aplomada en las curvas rápidas y más o menos ágil en los tramos virados gracias a la palanca que realiza el manillar. El funcionamiento de los frenos (de la marca Brembo) como de las suspensiones (firmadas por Showa) es impecable.

Pero que sea una auténtica Harley-Davidson tiene mucho que vez con las prestaciones en modo Road y sobre todo Sport. Aquí es capaz de acelerar como la moto más deportiva. Pasa de 0 a 100 km/h en solo 3,5 segundos y la velocidad máxima está limitada a 177 km/h. La realidad es que si uno acelera a fondo en modo Sport se tiene que agarrar fuerte al manillar y estar preparado porque la LiveWire acelera como un rayo. Todo pasa muy rápido. Y sin apenas hacer ruido, solo acompañados por el típico silbido del motor eléctrico. Por suerte dispone de ABS en curva y otras ayudas de seguridad.

Es capaz de alcanzar los 100 km/h en solo 3,5 segundos
Es capaz de alcanzar los 100 km/h en solo 3,5 segundos

En parado un usuario de talla media (1,75 mts) no tendrá problemas para hacer pie y maniobrar con ella en parado. Respecto a la autonomía, Harley-Davidson ha homologado 150 kilómetros en carretera que pueden llegar a 235 kilómetros en ciclo urbano. Además, con una toma de carga rápida recupera el 80% de la batería en apenas 40 minutos. Solo el precio, sus exclusivos 33.700 euros y eso que es la más económica en color negro, enfría los ánimos ante esta Harley-Davidson, la primera de una nueva familia de modelos eléctricos que están por llegar. Y es que Harley-Davidson ha hecho como Tesla en su momento. Y es empezar con el modelo tope de gama para después ir desarrollando modelos más accesibles.

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