BMW R18 Dragster; la última y espectacular creación de Roland Sands

El prestigioso diseñador norteamericano ha utilizado la base de la nueva BMW R 18 para realizar este modelo que tiene en el icónico motor Big Bóxer de dos cilindros a su principal protagonista


Javier Pinés » 10 de agosto, 2020

Cuando BMW presentaba el pasado mes de abril la BMW R 18, a muchos nostálgicos les dio un vuelco el corazón al ver la última creación de la división Motorrad de la firma alemana. Un modelo que ha sido la base para la más reciente preparación de Roland Sands, la BMW R 18 Dragster.

El estudio del diseñador y ex piloto norteamericano, toda una eminencia en el tan de actualidad mundo de las preparaciones sobre dos ruedas, ha sido el encargado de desarrollar la R 18 Dragster. Una auténtica obra de arte que comenzó con el proceso de «desnudar» al completo a la R 18 original, con el objetivo de para crear una dragster de líneas rectas con el icónico y enorme motor Big Bóxer de 2 cilindros como protagonista.

ESENCIA DRAGSTER

«Con un motor que es tan visiblemente la pieza central, inmediatamente pensé en los muscle cars. Mi familia siempre ha sido partidaria de ir rápido y mi padre era piloto de dragsters, así que pensé que tenía sentido desmontar la moto hasta lo esencial y darle forma para ir rápido en una pista recta», asegura el cerador estadounidense.

Para crear la R 18 Dragster, el equipo de Roland Sands mantuvo la geometría del cuello de la R 18, quitó la parte trasera de la moto y la convirtió en una drag racer. Además, decidieron mantener la carrocería de la R 18 original, pero adecuaron el guardabarros delantero y trasero para que encajara en el chasis modificado.

BMW R 18 Dragster Roland Sands | Foto: BMW

Cabe destacar la utilización por parte del equipo de Sands de dos colecciones de diseño diferentes de piezas de aluminio fresado que fueron creadas para el lanzamiento de la R 18 Cruiser, y que se emplearon para personalizar palancas, ruedas, cubiertas de válvulas, protectores, faros e indicadores.

El asiento se fabricó desde cero y el escape estándar se eliminó totalmente para instalar un sistema de escape individual de megáfono «2 en 1» de acero inoxidable.

Todo un elaborado proceso de personalización que llevó unos tres meses y medio, y que finalizó con el montaje final en la instalaciones de Sands y su posterior prueba en una pista de drag.

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